Estamos cansados de vivir en un país en el que la corrupción, la burocracia, los manejos turbios, las traiciones y la política sucia sean el pan de cada día. Es cierto que el común sentir del mexicano es que sus gobernantes no hacen más que velar por intereses privados y abusar de su poder para enriquecerse ilícitamente. Así mismo, es cierto que la juventud está harta de la falta de propuestas, de las campañas deshonestas y de la apatía generalizada que paulatinamente invade nuestra nación.
El pueblo mexicano es soberano, así lo establecen los principios fundamentales nuestra Constitución, sin embargo, no debemos perder de vista que ejercemos nuestra soberanía a través del principio de representatividad. Esto quiere decir que, a través del sufragio, los mexicanos elegimos de entre nosotros, ciudadanos que nos representen y ejerzan un poder político sobre la ciudadanía en general. El país entero se encuentra dividido en sectores electorales que nos permiten elegir la persona que en particular nos representará. De esta forma, cada mexicano debe saber qué diputado y senador es su rostro en las cámaras.
Aunque hacer sentir nuestra voz representa una idea excelente, debemos darnos cuenta de las implicaciones que este movimiento tiene. Por un lado, el hecho de que haya una parte considerable de la población que se una a un movimiento de reclamo ciudadano, habla mucho y muy bien de nosotros. Es una voz que no debe dejar de ser escuchada. Sin embargo, anular el voto del modo que se plantea, representa un gran problema: Ilegitimidad de la Elección.
De ninguna manera podrá considerarse ganador a la persona que recibe la “mayoría” de votos en los comicios ya que habrá sido electa por una minoría de votantes que no representa al sector poblacional que debería haber votado. Esto significa que el principio de representatividad queda hueco, los candidatos electos no serán verdaderos representantes de la ciudanía, convirtiendo así su elección en ilegítima. Un gobierno electo por una reducida fracción es en realidad un gobierno impuesto a la generalidad. Esto, es una “violación permitida” a nuestra democracia, permitida por nosotros mismos. La anulación del voto representa para el partido que domine, un problema menos del que ocuparse, representa votos que no irán a sus adversarios políticos, votos que les asegurarán el ejercicio de su hegemonía de facto. El Voto Blanco no contribuye a nuestros procesos democráticos y mucho menos aporta al desarrollo de la vida política del país, sino que ilegitima todo el aparato gubernamental y desestima la credibilidad de las instituciones mexicanas.
El grueso de la población en México desconoce incluso en qué distrito electoral vive y por lo tanto no conoce a sus representantes en el gobierno. Un voto responsable es aquel que se ejerce a través de un correcto análisis de los candidatos. Si en verdad queremos hacer que nuestra democracia evolucione, debemos interesarnos por la trayectoria, ideología y propuestas de los diferentes candidatos, debemos buscar comprender verdaderamente el funcionamiento de nuestra nación, de sus procesos administrativos, de la organización de los poderes, debemos convertirnos en ciudadanos inmersos en el pulso político de México.
¿Cuántos de nosotros nos interesamos por escuchar sesiones de los Congresos Federal o Local? ¿Cuántos asistimos a las Sesiones de Cabildo de nuestros municipios? ¿Cuántos presentamos propuestas, sugerencias o exigencias a las autoridades que nos representan? ¿Cuántos siquiera comprendemos cómo funciona el aparato gubernamental de la nación?
Trabajemos por una verdadera participación ciudadana, que se interese por la política, una ciudadanía que exija a sus autoridades el trabajo que deben realizar. Si queremos hacer oír nuestra voz, debemos hacerlo de modos que contribuyan, que sumen. Ataquemos abiertamente el abstencionismo que es verdadera muestra de apatía social. Decidamos votar por el candidato que responsablemente hayamos considerado el mejor para el cargo y exijámosle resultados.
De nosotros dimana la soberanía, nosotros somos los poderes, nosotros somos la república, nosotros somos México.
Seámoslo con responsabilidad y compromiso.